sábado, abril 29, 2006

Ailaikdemiusik...




desde que era niño y oía una radio vieja que reposaba sobre el refrigerador en la cocina de mi casa. La música siempre tuvo para mi un poder extraño: era capaz de inducir mis estados de ánimo, o sea, me cambiaba la frecuencia y a veces me dejaba pegado por un día o dos con un fraseo melódico sin que hubiese forma de sacármelo de la cabeza. A propósito de esto mismo subí acá la última canción con la que me ha pasado esto. Lleva varios días resonándome en la cabeza, ya sea en la casa, en el bus, en el metro y a la salida del trabajo. Me gusta su pulso urbano y la sensualidad oscura característica de sus intérpretes. Me seduce esa guitarra minimalista de sonido crudo y la voz profunda e inquietante de Gahan. La imagen que acompaña es una foto de mi abuelita. Fue la que más me hacía sentido y correspondencia con la música. Enjoy it.



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sábado, abril 22, 2006

Mujeres II




Estas son a las que mi corazón se siente ligado, con toda la extrañeza y las contradicciones que la bestial naturaleza del amor impone.

Mujeres...



Esto lo escribí hace años.
"Conozco tu juego...atraer, seducir con curiosidad, con la curiosidad de comprobar si lo que has visto es capaz de deslumbrarte. Y escabullirte libre como el aire una vez que ves un par de ojos cautivos. Segura de tu piel, siempre atenta, con la seguridad que te brinda una amor incondicional que profesas y que se retroalimenta. Lúdica y práctica hasta la médula..!"
"...qué garra, qué desprendimiento y qué humanidad me parece notar latiendo en su espíritu. Pero veo también soledad, y veo sueños, y veo miedo a quedarse sola, y sentir que las viejas profecías enterradas se materializan cuando parecían olvidadas, como cuando se reconoce un rostro familiar y temido. Y desbordante de pasión, de valentía, que, mal dirigida, se vuelve ira. Y es que fue mucho el daño, mucha la humillación para no reaccionar con energía cuando pulsan los viejos botones que cubren el dolor."
Estamos en el mismo campo de juego, pero todos llevamos los ojos vendados, y, aunque a tientas nos buscamos, puede más el recelo, el placer, la desidia, el deber, el interés el egoísmo o la locura para mantenernos lejos.
"La vida es una herida absurda."
"La última curda", tango.
"Estoy pendiente de ustedes, mujeres, duros corazones de vinagre".
"Poeta negro", versos de Antonin Artaud.

viernes, abril 21, 2006

Another week in the wall...
















La foto de noche me muestra en la calla Agua Santa, en Viña del Mar, poco antes de las seis de la mañana (es aun noche cerrada), esperando el bus que me llevará a mi trabajo en Santiago, una ciudad grande 100 kilómetros tierra adentro en dirección sureste. Es principios del otoño, así que no hace aun tanto frío como dentro de un pas de meses. Yo vivo en la costa, a la orilla del agua, como un sapo.
La otra corresponde al ferrocarril urbano de Santiago, el Metro. Yo duermo en casa de un amigo, en Plaza Italia, un punto neurálgico de la ciudad. Desde ahí viajo en este tren hasta mi trabajo en un trayecto corto. Es una estación subterránea con luz artificial. En esta fotografía ya es de día, pero en ambas está oscuro.

lunes, marzo 06, 2006


Es mi destino, piedra y camino, de un sueño lejano y bello, vida, soy peregrino. Por más que la dicha busco, vivo penando; y cuando debo quedame, vida, me voy andando. Me dicen el desagradecido, pero esa no es la verdad. Yo tengo dentro un motor que nunca deja de rolar, tengo en el alma una condena destino al mar nunca llegar. Cuando era niño tuve un jardín, pero me escapé hacia otra ciudad, y no sirvió de nada por que todo el tiempo estaba dando vueltas y más vueltas en la vida para tratar de reaccionar, estaba yo en un mismo lugar y bajo una misma piel y en la misma ceremonia. Aquí viene otra vez la lluvia, cayendo sobre mi cabeza como la memoria, cayendo sobre mi cabeza como una nueva emoción...nunca es triste la verdad: lo que no tiene es remedio.

jueves, marzo 02, 2006

Viejo y sabio


Uno crece con la idea de que las cosas en la vida son de una manera determinada y no imagina posibilidades intermedias. Jugar, querer a los padres, ir al colegio, estudiar, escoger una profesión, pololear, casarse, tener hijos, trabajar, etc...y pareciera que cada una de esas cosas uno las piensa como acorde con un modelo bien definido; quiero decir que uno no imagina el grado de complejidad que entraña la vida (felices quienes tienen la capacidad de simplificarse la vida!) con todas sus etapas y escenarios, y a los ocho o diez años se cree que llegando a los 25 va a estar todo armado y funcionando aceitadamente. Pasan años antes de ir descubriendo que, como dije hace poco, nada era como creíamos: a menudo la vida nos pasa por encima. Pero también se descubre que la vida tenía posibilidades y soluciones intermedias: uno puede no querer tanto a los padres y no ser un monstruo por ello, es posible ganarse el sustento, e inclusive ser exitoso, sin haber sido brillante en los estudios, se puede trabajar y vivir sin haber pasado por la universidad, a veces mejor que los que sí lo hicieron...se podía sobrevivir al amor y al desamor haciendo acopio de experiencia y conocimiento para otros años, se podía vivir, en resumen, sin cumplir con el programa oficial y no morir en el intento...me acuerdo de la letra de una canción: "La vida es una moneda: quien la rebusca, la tiene; ojo, que hablo de monedas, y no de gruesos billetes (...) Solo se trata de vivir: esa es la historia; con un amor, sin un amor, con la inocencia y la ternura que florece a veces; a lo mejor resulta bien...". ¡Cómo siento no haber contado con una voz amiga que hubiera contado todo esto antes de tener que padecer sin consuelo los sinsabores de los momentos amargos!...cómo añoro haber estado más cerca de alguien que fuese viejo y sabio..!

jueves, febrero 23, 2006

Dolor


El primer dolor que recuerdo fue por agarrarme un dedo con una pinza de electricista. Chillé hasta que mamá abrió la puerta y me la sacó. Después recuerdo haber sufrido mucho cada vez que me ponían una inyección, trámite más que apestoso para un niño. Pero todo eso era dolor físico. Existe también el dolor emocional, como el que producen las pérdidas de seres que queremos. Este es un dolor difuso que envuelve el ser o emana desde su centro. Agita la mente y la afiebra con una actividad anormal del pensamiento; el tiempo corre de otra manera. Suele durar más que el dolor físico y tiñe con su color frío toda nuestra visión del mundo. Por supuesto, cualquier cosa que yo pueda decir aquí sobre la experiencia del dolor emocional no se acerca a lo que es sufrirlo. Hay un umbral a partir del cual no hay palabra que valga: "Nada tiene que ver el dolor con el dolor, nada tiene que ver la desesperación con la desesperación. Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas. No hay nombres en la zona muda." (Enrique Lihn)

viernes, enero 27, 2006

Esa onda


Estan sucediendo cosas. Puedo sentirlo...como si se estuviese produciendo una alineación planetaria, según los criterios de quienes creen en la astrología; como una oscilación cósmica...Siento una muerte y un nacimiento dentro de mi pecho y en mi mente, como si se fuera a abrir un dique o estuviera a las puertas de algo grande...más allá no puedo ver. Mejor ni me pregunten, por que no cacho, pero es como cuando uno percibe y piensa "se nos viene!"...¿Qué se nos viene?. "Y tuve unaa reevelaacióoon, ya sé qué quiero en esta viidaa..." cantan los Auténticos Decadentes en "La guitarra" con un tono optimista y alegre. Algo así me gustaría cantar cuando cache qué onda. Espero no perder la señal...

jueves, enero 12, 2006

domingo, enero 08, 2006

¡Ojo, ciudadan@s!


"Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger..!"

"Gimme tha power"
Molotov

Eso no más. Una vez pa los vivos...

martes, diciembre 27, 2005

Puta la weá, no pueo dormiiiir...!


Me agarré una tos de puta madre que me visita por las noches y mi cabeza no para el carrusel: "cof cof cof...la cagué con haberle dicho a Manuel Vicuña que si yo lo llamaba, eso sonó a urgío por pega; y bueh...¿Acaso no es así?..cof cof...filo, qué tanto si sé que no me voy a morir..cof...¿qué hora es?...las 4...chuuuu...qué (cof) lata el examen mañana, suerte que tengo que tomarlo y no rendirlo...cof cof cof...dos pilares de mi felicidad actual: haber terminado el fuckin colegio y..cof cof...vivir en Valparaíso...cof...me dio hambre...es lo peor acostarse con hambre...me pone mal genio...puta, tengo calor...adoro dormir en pelota...menos en invierno, a menos que haya una costilla o un scaldasono, jijijiji...cof cof cof cof cof cof (trago saliva), bacán el regalo de Ratolina: con lo que me gusta registrar todo en imágenes, y se puede en blanco y negro y...cof...en colores fríos..cof cof...tamos flojos pal ejercicio ¿ah?...y la buena vida te tiene con un flotador incipiente, loquito...ta bien, qué tanto...cof...si es cuestión de tomar más agua...debería ir a ver a mi mamá...pero me aburro tanto en Rancagua. Siempre llego con pura buena vibra y la hueá de ciudad me la baja rápida (cof) mente...(trago saliva)...qué pajero buscar trabajo todos los años, qué pajera es la incertidumbre...uno no puede hacer planes a largo plazo...cof cof...bueh, total a la humanidad a lo largo de la historia en general no le ha ido..cof...mejor: si la seguridad social es un invento de hace sesenta años y va en franco retroceso...cof...Bush hijo de puta, puta ojalá que no salga Piñera...aunque, la verdad, no creo que se note gran diferencia entre la watona o el millonario...pero es empresario el weon, más "flexibilidad laboral"...cof cof...justicia dentro de posible, pa variar...(trago saliva)...¿qué hora es?...¡Las 4 y media!...voy a andar muerto de sueño mañana...cof cof cof...qué mañana si mañana ya es hoy...siempre es hoy, es parte de mi ser....quiero haceeeer, cosas imposibleees, tu tuá tu ta tu tuá (guitarra)...voy a ver a Felipe Pérez pa cagarme de la risa un rato uno de estos días y le llevo un agua loca pa conversarla, a ver si aprendo algo de música...qué ganas de vivir en un lugar donde pueda hacer ruido...cof cof...como la casa que imaginábamos con la Pola: con una mesa larga pa recibir a los amigos, y que se arme la fiesta no más...¿qué tanto?...cof..."¿nos gusta la pachanga? `¡no-fi-del!` ¿nos gusta la pachanga? `¡no-fi-del!`...cofcofcofcofcofcofcofcof...¡era...cof...bueno ese chiste..!..cof cof cof...puta la weá, no puedo dormiiiir...!

domingo, diciembre 25, 2005

A poem



Vincenzo: leí tu blog y solo tengo una palabra para describirlo: visceral. Literatura visceral. Me inspiró algo que se parece a un poema y que no pude enviarte como comentario o como correo, así que lo dejo acá para que lo veas y los demás también. Saludos y aguante.



Ruido


El ruido se ha apoderado de tus ojos
indefenso, extraviado, en medio del tráfago de voces
Tejidas en torno a la calle y los automóviles
Las luces te han cegado los ojos
Tus fragmentos se dispersan entre el bullicio de las fábricas
Y en tus cuencas hay pantallas
E interferencias remotas
Otros lenguajes
Animan los deseos de tu mente
La tierra tiembla debajo del pavimento que tus pies desgastan
Las ventanas se cierran a tu paso furibundo
Y un enigma te obsesiona
Te chupa la sangre
Es una astilla, una cuña en tu frente
Un desierto en la garganta
Un clamor
El principio y el fin resuenan
Y te arrojan al mundo cada mañana
Y buscas la paz en el papel, en las palabras, en la piel
Y no hay tregua: el tiempo corre
La sangre se seca
Los noticiarios se suceden año a año
Cada día dices más y te entiendes menos
Cada tarde las montañas de papel crecen
en torno a tu cama y velan el sol que se cuela
por las rendijas
El aliento no se acompasa
El amor no llega
Solo el cambio persiste
Solo la música no transa
Solo el sexo se expande
Solo la noche reina
Solo el ruido te calma
Los árboles no los entiendes

sábado, diciembre 24, 2005

Mi onda con la navidad


La primera navidad que recuerdo con pelos y señales es la del año 1978. De las anteriores solo impresiones dispersas. Como a la mayoría de los niños me habían engrupido con la historia del viejo pascuero, y yo, curioso e inquieto como era, quería verlo. A esa edad (yo tenía 6 años) uno tiene una inclinación natural a creer en lo mágico y en lo maravilloso. Intenté quedarme despierto pa cacharlo y entrar en conexión y relaciones con ese mundo mágico de seres con poderes, pero, igual que el año anterior, me quedé dormido. En la mañana desperté y ¡Mierda!¡Otra vez se me pasó!; mi mamá me llevó en brazos hasta el árbol de navidad que había en el living de la casa y ahí estaban los regalos que había dejado. Claro que fue desilusionante recibir un zoológico de plástico en vez del submarino que había pedido, de lo que se desprendía que el pascuero era un incompetente y un mula; ahí me entró la duda...En la escuela, en segundo básico, se discutía con pasión sobre la existencia del viejo, así que ese año agarré de un brazo a mi tía Cristina, la llevé a la pieza y le pedí que me contara la firme sobre algo que yo ya sospechaba. "Son los papás, mijito, los que le dejan los regalos" me dijo con cara de risa y culpa. Ya está po. Se acabó el misterio. Claro, era más o menos obvio:¿quien podía creer en un viejo que le reparte juguetes a todos los niños del mundo (del mundo po, weon!) en una noche andando en un trineo?; yo trataba de imaginarme el medio saco con juguetes y alcanzaba a visualizar uno de una cuadra más o menos..."oye mamá ¿y por qué no puedo conocerlo?, "por que es invisible pues, hijo"; "y si es invisible (pensaba yo) ¿como saben que es barbón, que viste de rojo, etc?"...era muy raro todo po...había que ser weon o iluso pa no darse cuenta.
Más crecido la gracia de la fecha era recibir regalos, y uno craneaba con anticipación lo que iba a pedir, si no, cagaba hasta el otro año; y todos los años se ponía de moda alguna chuchería comercial inventada por los creativos del comercio; claro que las estrellas siempre fueron las bicicletas, que daban un status superior al que la poseía, o la clásica pelota de fútbol que a mi nunca me interesó. Recuerdo siempre el día 25 de diciembre como uno lleno de niños con cosas nuevas jugando en las calles: la bici, la pelota, la muñeca último modelo de jesmar, etc. A los 11 o 12 pa mi lo mejor de la navidad era hacerle un regalo a mi polola, que me hacía sentir grande y era la ocasión de tener un gesto especial para con los seres queridos. Eso duró años. También me encantaba quedarme pegado al televisor viendo la programación especial con las clásicas historias con monos de plasticina animados: "El pequeño tamborilero" (la del pendejo del rropopom pom), "La navidad de Frosty", "El pequeño burrito pardo" (que me sacaba lágrimas) y otras que olvidé. Igual era una época especial, como que todo se volvía más cálido, y me entusiasmaba armar el árbol de navidad. Diciembre en Chile trae el verano y las vacaciones, de manera que siempre la sensación es de fin de un ciclo, de balance y renovación. Ya jovencito, participaba en un grupo juvenil de la iglesia, más por lo social y lo místico que por la iglesia, y ahí había un retiro y una fiesta y era entretenido, pero sin mística. No me gustaba el árbol de navidad que había en casa (una mierdas plateadas re kitsch que estuvieron de moda un año en los 70), y recuerdo haber hinchado algunos años a mi vieja pa que comprara otro, pero nunca se hizo y yo dejé de armarlo en espera del nuevo.
Cuando tenía 19 años, aprendí, estudiando historia de las religiones, que la navidad era una fiesta pagana que se había cristianizado en la época del imperio romano, y que muchas de las costumbres asociadas a la fecha vienen de religiones más antiguas vinculadas a los cultos a la naturaleza practicados por los pueblos de la Europa precristiana. También me enteré que si nos atenemos a los datos de que disponemos para calcular la fecha del nacimiento de Cristo, estos apuntan más bien a que este debe haber tenido lugar durante la primavera del hemisferio norte, es decir, entre los meses de marzo a junio, pues los escasos datos que las escrituras hebreas entregan sobre el tema mencionan que los pastores en Belén se encontraban pernoctando en las afueras del pueblo a la interperie. Para rematarla es un hecho que los antiguos hebreos no celebraban los cumpleaños toda vez que esta práctica tiene su origen en creencias derivadas de la astrología, práctica que el dios de aquellos detestaba, de manera que es inimaginable la escena de un 25 de diciembre con don Jecho y los 12 apóstoles entonando "¡Cumpleaaaañooooh feeeeeeliiiiiizz....etc". Ese fue el golpe de gracia, y me di cuenta que la gente en general no sabe mucho sobre el tema; la celebración es por osmosis social o costumbre familiar. O sea, yo lo digo por que se supone que es una fiesta religiosa. De ahi me desmarqué. No volví a celebrar la navidad, por que la verdad no tenía ningún motivo para celebrarla. Más aun, empecé a sentirme ajeno a ella y encontrar un poco absurda toda la espiral de actividad que genera.
La verdad, no me molesta que la gente la celebre, pero yo me abstengo. Es loco ver también como el comercio hace su agosto y la gente responde al llamado a consumir. Ta bien; consumir es placentero y yo lo sé. Ya no visito a mi padrino, ni lo paso con mi vieja. Los últimos años, como esta noche, la paso con mi mujer y con la familia de ella. Ellos tienen su reunión familiar, su regia cena y muy buena onda, son muy cariñosos entre ellos y conmigo. No me molesta su navidad. Me doy cuenta que su onda en el fondo es juntarse y hacerse cariño unos a otros. Ta bien. Mi familia en este sentido era más fome que bailar con la hermana. En resumen aunque me la banco, paso, no es mi fiesta. ¿Muy denso?...no, si igual comparto y me río. Pero no más que eso. No se me ocurriría engrupir a mis hijos, cuando los tenga, con la historia del viejito pascuero. En fin, feliz navidad, es decir, felices fiestas de fin de año. Sobre el año nuevo pa la otra.

sábado, diciembre 17, 2005

Gitano

Al fin uno está solo y sigue su propio camino, y no está mal. Es lo que hay en este planeta, en esta vida. Cosas que me parecen que valen la pena en esta vida: el amor, el mar, la música...no recuerdo más...
Ser es un enigma que más vale ignorar o asumir humilde y sensiblemente, con paciencia oriental. No lo he pasado mal...o sea, sí, lo he pasado mal, pero lo he pasado bien también, mejor que el que más; he sentido el éxtasis de la vida, y quisiera quedarme en esos segundos por más tiempo. Me tocó nacer en este país y no me quejo. Pudo haber sido mejor, pero también pudo haber sido peor. Pude haber nacido con malformaciones congénitas y me gusta mi cuerpo, pude haber sido sordo y mis oidos recogen los sonidos del mundo, pude haber sido feo y mis ojos refulgen en el espejo...y no es vanidad, como livianamente acusan con risas los livianos...es la conciencia de lo que es, sin excesivos galardones. Un día me iré secando, me arrugaré como una fruta añeja, y esbozaré una sonrisa, satisfecha, espero...he conocido el amor...en su versión sublime y espiritualizada, y he visto también la sangre y el rechinar de los dientes. No me arrepiento de nada, y estoy dispuesto a ir más allá. Penetré en las cavernas de los ascetas y me he entregado al placer y a la sensualidad. Y he aprobado todo. Nada me ha hecho mal: por el contrario; he ido integrando el mundo en mi lengua y en mi corazón...Quiero morirme a la orilla del mar, quiero reirme antes de expirar, quiero apretar fuerte la mano de mis amigos y quiero un funeral con música alegre, que celebre la vida,que no se extinga, un trago de aguardiente que me queme las entrañas y me haga sentir vivo por última vez....y ojalá que mis invitados tiren a escondidas en la oscuridad que rodee mi féretro. Yo sonreiré silencioso, o al menos eso parecerá...Me encantaría que fuera un carrete, que lo pasaran bien. No importa que después no se recuerde, no importa!....

viernes, diciembre 02, 2005

Un cuento

He aquí un cuento que escribí:











El pájaro de hierro

Un hombre construyó un pájaro de hierro.
De noche, en la soledad de una casa de tres pisos.
Al alba el pájaro vio el sol y se lanzó en pos de él, batiendo sus grandes alas bruñidas. Pero era un volar quieto, atrofiado, mecánico. El viento no desordenaba sus plumas y volar dolía. Por lo demás la distancia que lo separaba de aquella naranja resplandeciente parecía larga e irreal. Pronto el pájaro se rindió y bajó al suelo pesadamente, desanimado por el ejercicio doloroso. Caminó sobre sus garras bajo la caricia inclemente del sol sin rumbo fijo todo ese día, y al anochecer se durmió bajo la oquedad de una peña.
El río veló su sueño susurrando historias sin tiempo, inconexas, hechas de sombras que se escabullían entre las sombras y soles emplumados que se paseaban en lo alto. Así es el lenguaje del agua.
Al despertar el pájaro abrió sus redondos ojos de vidrio y contempló el mundo como recién hecho, y oyó un llamado que provenía del lecho del río. Era una voz secreta y cristalina, anterior a la memoria, que le llamaba por su nombre. Se incorporó pesadamente, se acercó, interrumpiendo con sus pasos el silencio de la mañana, y al asomarse al borde del río vio sobre la superficie del agua el disco refulgente del sol en el cielo, mecido por las ondinas.
Se inclinó y se quedó allí, embelesado. Absorto, no prestó atención al canto de los pájaros ni al rumor de los insectos. Llegó la tarde. Pasaron días y noches sobre su figura. Los astros giraban sobre él y las estaciones se sucedieron. De vez en cuando, cuando las aguas se deslizaban lentas y silenciosas, hundía su pico tosco en el remanso y el espejismo refulgente retornaba.
Pasó el tiempo. El óxido colonizó poco a poco sus goznes y sus cargadas alas dejaron de moverse y se fueron cubriendo de un ocre terroso.
No volvió a moverse. Solo sus ojos discurrían entre el disco plateado y las ramas de los árboles cercanos a la orilla, estrecho límite que aquellos podían cubrir.
Cien inviernos transcurrieron.
Una mañana en que el sol brillaba con particular intensidad un niño cruzó ese paraje. Como el sol escaldaba en lo alto se acercó a la ribera del río para refrescarse y bebió de sus aguas, y cuando hubo apagado su sed se sentó sobre la roca arcillosa de la orilla.
Su oído recogió el eco de un gemido apagado en el rumor del viento. “Es el espíritu de la roca, que llora”, pensó. Se puso de pie con sigilo y, cogiendo su estaca, la clavó con fuerza en la roca mientras exhalaba un corto grito.
Entonces, del agujero oscuro que la estaca vaciaba manó sangre.
Un enigma hizo presa en la mente del niño y dos ojos ocultos entre el pasto perdieron de vista la luz y se apagaron entre suspiros vagos, entrando en una eternidad oscura sin tiempo. Un corazón se detuvo.
Los pájaros cantaban en las copas de los árboles. Los insectos continuaban su afán ciego.
El niño retrocedió unos pasos y se alejó, lleno de temor piadoso.
La sangre escurrió hasta el río y coloreó el afluente con jirones purpúreos.
En aquel momento los árboles de la orilla dejaron caer sus hojas y secretaron abundantes lágrimas a través de sus cortezas, y el torrente creció conforme las hojas secas poblaban como navíos enervados la superficie del agua, y ascendieron las olas alcanzando la tierra fuera del cauce, y arrastrando consigo la roca ocre de la orilla, gastándola, descomponiéndola en terrones que se diluían en el torrente como figuras de arena arrojadas al agua, hasta que desapareció. Luego volvieron a su cauce. Los árboles desnudos se quedaron mudos y el silencio fue retornando al aire .
El sol siguió brillando en lo alto.

viernes, noviembre 11, 2005

Algo falta


Adentro inquietud. Desasosiego. Pesadez en el espíritu a ratos. No me alarmo, sigo, pero no encuentro el valle de muchas aguas, donde crece el pasto, donde brilla el sol y hay paz. La plenitud se me escabulle y el tiempo también. Soy yo otra vez, el del ansia infinita. Mi sueño se ha poblado de fantasmas, mi religión la olvidé en un recodo del camino; me alejé de la ciudad para perderme en la ancha tierra y mis alforjas cobijan temores secretos y oscuros. Mis hermanos repartidos por el mundo buscan cada uno también su propio grial y arrastran su propia condena. Mientras el sol se derrama afuera siento que el tiempo me da alcance. Pero sigo; no miro hacia atrás. Mañana iré a la playa temprano y el mar, seguro, me dirá algo, un secreto, un buen presagio, algo que me sacuda la cabeza y me encienda la sangre como las caricias o el vino...

domingo, octubre 30, 2005

Hace 20 años

Hace exactamente veinte años murió mi padre.Yo tenía 13 cuando ocurrió. Fue en Octubre, la madrugada del 27 de octubre. Dos días antes había sido ingresado al hospital y yo lo había visto por última vez con vida mientras era sacado de mi casa en una camilla. Ocho años antes él había comprado esa casa para mi.
Se había sentido mal unos días antes. En el hospital público lo encontraron bien. Para asegurarnos vimos otros médicos. Estos establecieron que estaba deshidratado, tenía un severo soplo cardíaco y un cuadro séptico... (maldigo la incompetencia de algunos).
Cuando se lo llevaban me sonrió y yo lo besé en la mejilla. El sonreía también. Al día siguiente yo supe que moriría. Una de esas intuiciones misteriosas sin origen definido. Alguien me dijo que no pensara eso, pero yo ya lo sabía. La noche de su muerte nos despertaron golpes en la puerta exterior de la casa. Mamá se levantó a abrir. Estaba oscuro; medio dormido sentí que me tocaban un brazo: era mi cuñado, desperté de súbito y no bien lo vi capté lo que pasaba. Pregunté y recuerdó sus palabras: "Falleció hace una hora". Mi mamá lloraba y yo me incorporé en la cama aturdido. Al amanecer acompañé a mi cuñado y un tío a la funeraria y escogimos un ataúd. Es uno de los más extraños trámites que me ha tocado realizar. El siguiente fue más extraño aún: ir a la morgue del hospital a retirar el cuerpo. Bajamos a una sala subterránea, entramos a una sala y prendieron las luces. Sobre una camilla metálica había un cuerpo cubierto con una sábana. Lo descubrieron. Era papá. Su rostro tenía una expresión beatífica. Parecía sonreír y tenía los ojos abiertos perdidos en el infinito. Su pelo ondulado, su cara tersa, sus ojos me parecían hermosos. Yacía quieto, como una imagen congelada. Lo vistieron; luego mientras veía como sellaban el cajón rompí a llorar. Llovía fuerte esa mañana. El velorio fue en el campo, en un pueblo cerca de Rancagua en el que había nacido. Fue en una casa vieja, de adobes, en la que funcionaba una cantina a la que los campesinos acudían regularmente a gastar su sueldo en vino tinto y ponches, para salir tambaleándose a desatar el caballo que amarraban en la puerta. Una vieja tía era la ama y señora. Tenía barriga, un delantal, trenzas cenicientas y un lunar peludo en la pera. Era re buena pal hueveo, me acuerdo, pero esa vez estaba triste y seria. Esta foto fue tomada en el patio de esa casa. Recuerdo mirar durante largo rato la imagen irreal de mi padre, con los ojos semicerrados, como si durmiese, inerte tras el vidrio del cajón, y tener la sensación de que en cualquier momento me haría un gesto de complicidad como solía hacerlo. No lo hizo. Al día siguiente el cortejo llegó hasta el pequeño cementerio del pueblo, que ocupaba la falda de un cerro al que se llegaba por un sendero de tierra. Allí lo dejamos y antes de que lo metieran en el nicho me dejaron mirarlo por última vez. Adios, papito...te quiero. Lloré.
Años antes, cuando recién empecé a fijar mis sentidos en el mundo, mi padre me arrastraba en un diminuto trineo por la nieve de un pueblo de mineros en las montañas. Yo miraba la nieve y vestía gorro de piel con orejas, abrigo y unos mitones de lana. Mi vieja me cuenta que cuando era un bebé, papá consiguió unos vellones de oveja que puso en mi cuna, y que se regocijaba de lo bien que me iban a sentar. "Va a dormir calientito el rotito!..." creo que decía. Cuando pude caminar me llevaba de la mano a todos lados y no había antojo que no se apurara en complacer. Me sentaba en la ventana del edificio y mirábamos la nieve y pasar la gente, con la que intercambiaba saludos amistosos, francos que me enseñaba a repetir y que celebraba que yo hiciese sin entender que significaban las palabras. Recuerdo su silueta recortada contra la luz del dormitorio en las madrugadas cuando salía al trabajo, a la calle, al mundo de "los grandes". Recuerdo sobre todo su amor. El hijo varón que siempre quiso llegó en su madurez, cuando contaba 52. Eramos cómplices..."gancho", me llamaba, con ese trato llano que vi desplegar tantas veces a sus camaradas. El mal de parkinson le fue transformando en un árbol retorcido, en un cuerpo rígido incapaz de valerse por sí solo. Sufría. Yo crecía y despertaba al mundo; él menguaba y según perdía independencia, su ánimo de vivir se resentía. La enfermedad le condenó a vivir confinado a un sillón, apretando una pelota de goma entre las manos como ejercicio inútil para aplazar el avance del mal, a tomar medicamentos permanentes, a la impotencia de tener que ser asisitido para cambiar de posición en la cama y a la humillación de no poder ir al baño solo. Le vi llorar varias veces a solas, consumido, sabiendo que su vida ya había pasado; me aferraba a él y le cubría de besos, en intentos desesperados por aliviar su pena. Dios no lo curó. Los médicos tampoco."¿Me quieres?" preguntaba; no sé por qué lo hacía. Supongo que se sentía un remedo del hombre que antes había sido, y su autoestima se había hecho pedazos... Yo lo amaba. Todavía lo amo. Murió cuando yo desperté a la vida. Su muerte se llevó mi niñez y me abrió la puerta de los años de juventud. Mejor que haya sido así. No era vida lo que le tocó sufrir esos años. Mi padre, mi pobre padre...
No vive, se fué; no está en ninguna parte. Ya no existe, excepto en mi memoria. Hace poco lo vi en un sueño y lo abrazé llorando de alegría; le dije que ya era un hombre, y que no lo había olvidado; y que me hizo falta su guía cuando recién me asomaba a mi vida de hombre, cuando falta la guía de alguien que sepa de qué está hecho el mundo. Ese sueño saldó una deuda de amor. Mi viejo bueno, quisiera haberte conocido mejor, haberte preguntado tantas cosas pendientes, haberme aprovechado más de tu experiencia....pero hoy estoy solo. Es así no más...

viernes, octubre 14, 2005

Infinita tristeza...

¿Por qué?...da lo mismo. Total, de aquí al lunes se me quita. Además, ni yo mismo lo tengo muy claro. Deben ser los años, la vida que pasa inexorablemente, la suma de los detalles. La noche inmensa y el enigma de sí mismo.
Filo. Qué pajero...
01:30 bajé al town y encontré todo feo aunque la noche está preciosa. Todo me parecía frívolo y superficial, aunque sepa que es lo mismo de siempre. Me comí un completo que estaba rico y me metí a un bar (Vienés) a tomar un trago. Estaba el mismo cantinero de siempre en la barra y más allá un par de pseudointelectuales conocidos. Pedí un ron con coca cola (super barato: Barceló a $1000), y en eso llegó un viejo que cuida autos afuera de la muni. Lo he visto haciendo gestos vagos, la maroma de ayudar a estacionar en un lugar que no requiere de sus servicios. Pero no me cae mal como la mayoría de sus colegas. Es un viejo inofensivo, no un maleante como la mayoría de esos patanes. "Es alcohólico" pienso; ¿quién toma a esta hora un trago en un bar sin hablar con nadie y luz opaca en los ojos, sino un alcohólico?. Se pone al lado mío y con voz baja pide lo suyo: vino tinto con coca cola...se lo traen y empinamos el vaso al mismo tiempo; tengo la sensación de que es un espejo y que soy yo mismo dentro de algunos años...¿Iré a terminar así?...doy vueltas el vaso, más allá Cuneo y Enrique hacen aspavientos a sus interlocutoras, que, para variar, están bastante bien. Pero hay algo falso en todo ello. Me ven, levanto la mano y saludo desganado. Pienso que el viejo al lado mío (que mira inexpresivo su vaso) es más de verdad que esa portada de revista. El ron baja por mi garganta y sabe dulce y caliente, aunque esté frío. El aroma a caña de azúcar sube por mi nariz. Pienso en P. Y recuerdo los buenos tiempos, cuando llegaba a su casa y siempre me esperaba con un trago, que compartíamos oyendo música. Doy vueltas mi vaso y los hielos giran ligeramente con la inercia. Siempre me gustó la física, aunque no entendía un carajo a partir de cierto punto. Las leyes que gobiernan la realidad y la materia son sencillas. El corazón humano no. Apuro mi trago. Salgo. La noche está fresca y hay luna. Camino y quiero oir alguna voz amiga. Llamo a Rojas. Contesta agarrándome para el hueveo, como es su costumbre. Me pregunta qué tal . Le cuento que estoy triste y que no sé bien por qué, que un velo de melancolía me cubre los ojos; se lo digo bromeando, pero él sabe que hablo en serio, y me contesta hueveando pero yo sé que habla en serio también. Es lo que nos queda: la risa es nuestro escudo y no es sabio tomarse muy en serio uno mismo. Me dice que está bien, que no espera nada más de este día y que se va a dormir; está satisfecho, y que yo debería guardarme también. Nos reímos mientras hablamos de otros temas sin dejar de bromear entremedio. Me hace reír, me hace sentir que siempre hay una sonrisa detrás de nuestras peores máscaras. Nos despedimos, me siento algo reconfortado y pienso en llegar a escribir sobre esta sensación de futilidad de todo que a veces tengo. Aquí estoy.

jueves, octubre 13, 2005

A mis amigas


"Tanto
salimos por las calles tanto
bebimos en los bares santos
de la ciudad
Y algo
me dice que perdimos algo
perdimos y ganamos algo
algo en verdad
Nada nos deja más
en soledad
que la alegría si se va..."

Fito Páez

domingo, octubre 09, 2005